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¿Quiénes somos?

Somos Laura y Mario, gaditanos, viajeros y aventureros de vida. En este, nuestro blog, explicamos nuestro viaje de ida, ¿nos acompañas?

Laura y Mario - Proyectos en Ruta

Yo en Croacia

Para los que aún no me conocen me presento, soy Laura (Lauri para los amigos, para vosotros), gaditana, 36 años.

Dentista de profesión, recién profesora de Yoga, apasionada de vocación, irremediablemente inquieta y un poco (mucho) soñadora. Siempre dispuesta a recibirte con la mejor de mis sonrisas.

Me encantan las “actividades extraescolares”, entiéndase por estas todo tipo de clases: de bailes (adoro la bachata), de inglés (siempre fui un pelín “pedante”, aunque el inglés era una de mis asignaturas pendientes, por fin el pasado junio obtuve el B1), cursos de fotografía y por supuesto cualquier actividad relacionada con el deporte: spinning, fitness, yoga, etc.

Me gusta leer y en este aspecto soy una “romanticona”, prefiero el libro de papel, el de toda la vida, abrirlo, olerlo, subrayarlo. Pero ahora me tengo que acostumbrar al libro electrónico, en cualquier caso es lectura y me encanta.

Me apasiona el deporte, de hecho no entiendo una vida sin él. En los últimos años me he aficionado a las carreras de montaña, yo, que suspendía educación física en el colegio (era una de las gorditas de la clase, jeje ) y que ni siquiera superaba los 5 minutos corriendo. Ahora me sorprendo finalizando Ultra Trails de montaña de distancias inimaginables para mí, distancias que rondan e incluso superan los 100 kilómetros. Y es que si hay algo que me caracteriza es “hacer lo que digo que voy a hacer”, lo que me propongo lo hago (en la medida de lo posible), soy constante, disciplinada y ¡me encantan los retos!

Me gusta mucho mucho mucho mucho caminar. Ponerme mis zapas, mi música y andar por esta maravillosa playita, a cualquier hora, pero preferiblemente al atardecer. Es que Cádiz es mucho Cádiz. Y cuando de caminar se habla os tengo que confesar “un pequeño vicio” que tengo con el Camino de Santiago. ¡Me tiene enganchada! Son 6 veces las que lo he hecho, en distintas versiones: con amigas, con Mario, sola, corriendo, el portugués, francés, etc. Y sea cual sea la forma es una recomendación que os hago encarecidamente: al menos una vez en la vida: ¡Hazlo! 🙂

Ante la típica pregunta de ¿playa o montaña? antes siempre respondía sin ninguna duda: playa. Ahora podría decirse que tengo el corazón dividido o incluso me atrevería a decir que prefiero la montaña. Y como para todo hay un “culpable”, esta vez vamos a echarle la culpa a Mario jeje. Con él he descubierto este maravilloso mundo y, aunque la gente cree que soy atrevida y muy aventurera, nada más lejos de la realidad, jajaja, me da miedo casi todo.

Me encanta comer (y a quién no, ¿verdad?), pero comer bien, de forma saludable. ¡Somos lo que comemos! En mente tengo hacer un experto universitario de nutrición deportiva, pero eso será más adelante.

Soy muy familiar, pero es fácil serlo teniendo los mejores papis y hermanas del mundo 😉  ¡Cómo los voy a echar de menos!

Uno de mis muchos defectos es que soy “extremadamente organizada“, tengo esa manía de hacer “listas” para casi todo, soy muy cabezota y hablo mucho (o callo poco).

Y por último: mi vicio confesable (los inconfesables me los guardo para mi, jeje): ¡ADORO VIAJAR! He estado en cerca de 30 países y eso que empecé a viajar más bien tarde. Mi primer viaje en avión fue a Londres y fue un regalo de mi abuela al licenciarme con 24 años, viaje al que por cierto, también se vino ella ¡lo pasamos genial! Empecé con Londres y ya “no he podido parar”, así que podría decirse que “la culpable” de mi adicción a los viajes es mi abuela. ¡Un olé por mi abuela!

Me fascina viajar con mi mochila, con amigas (ellas saben quienes son), con mi familia (con mis papis y mis hermanas me lo paso de lujo) y ahora parece que he encontrado al compañero de viaje (y de vida) ideal, en estos 4 últimos años hemos viajado muchísimo y no se me ocurre mejor persona para compartir esta bonita experiencia que ahora comienza.

Ni os imagináis la de años que llevo leyendo blogs de viajes, de gente que lo deja todo por viajar, por cumplir su sueño, y ahora soy consciente que soy una de esas personas. No soy el típico caso de dejar el trabajo porque no me gustase, de hecho me encanta mi profesión y con mis pacientes me río y disfruto mucho. Y además me encanta vivir en Cádiz, es una ciudad donde se vive con una calidad de viva excepcional. Pero aquí estoy a punto de empezar mi sueño, con unos nervios terribles, jeje, pero con unas ganas y una ilusión casi infantiles.

Pienso que el mundo está muy mal repartido y que no es justo que nosotros vivamos tan extremadamente bien habiendo tantísima gente pasándolo injustamente mal. Así que me gusta aportar mi granito de arena, siendo totalmente consciente de que no es mucho, pero siempre es mejor que nada. Esta frase resume a la perfección mi forma de entenderlo: “Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo” (de Eduardo Galeano si no me equivoco)

Como dirían en un antiguo programa de televisión, “hasta aquí puedo leer”. Si después de conocerme un poquito más, y no te he aburrido demasiado ;), te apetece seguir haciéndolo, te invito a que leas este blog .

Sé bienvenid@.

Lago Atitlan

Me llamo Mario y nací en Cádiz hace  36 años. Con 17 años me fui a estudiar a Madrid y empecé a ser realmente consciente de que el mundo era un poquito más grande de lo que parecía hasta ese momento. Allí tuve la oportunidad de conocer y convivir con mucha gente de todos los lugares de España y algunas partes del mundo, de conocer los pueblos y ciudades de muchos de ellos, de disfrutar de su conversación, de probar sus platos típicos, ir a sus fiestas populares, disfrutar de sus costumbres y sus inquietudes, sus paisajes, sus montañas y sus peculiaridades, tan únicas a veces.

De esos años tan bonitos salieron, entre otras cosas, miles de experiencias únicas, muchísimos amigos de los buenos, el título de ingeniero agrónomo y dos certezas claras y por supuesto, absolutamente personales.

La primera fue que la vida es el mayor regalo que tenemos y hay que tratar de aprovecharla lo más posible, cada uno a su manera, con sencillez, alegría y honestidad, buscando siempre la mejor versión que cada uno seamos capaces de ofrecer, disfrutando de cada pequeño y gran detalle, del todo de todo que diría mi amigo Rafa. Y en ese caminar en busca de lo que nos haga felices, creo que es esencial tratar de hacer sentir lo mejor posible a la gente con la que nos vamos encontrando. Con lo que podamos, y como mínimo, con una sonrisa.

Y la segunda, y no menos importante, fue la absoluta certeza de que no quería que esa tensión vital parara nunca, que fuera como fuera mi vida a partir de ese momento, ya nunca querría perder esa curiosidad salvaje, conociendo y aprendiendo todo lo posible, sin descartar nada a priori, sin prejuicios, sin filtros. Así que con esas dos certezas como equipaje más preciado, me puse en camino.

Desde entonces he vivido en seis o siete lugares diferentes como Salamanca, el páramo leones, o Castejón de Sos, esa pequeña joyita del Pirineo, y trabajado como ingeniero agrónomo en construcción de obras hidráulicas principalmente. Aparte de los destinos laborales, también en estos años he visitado una docena de países y me he quitado alguna que otra espinilla que tenía clavada, como vivir en el extranjero (8 meses en Inglaterra), o hacer el Camino de Santiago completo por el norte, solo y en pleno invierno.

El problema es que este tema de viajar es jodido, porque no has acabado de quitarte esa espinita, y aparecen clavadas veinte más. Te vas tan feliz a Inglaterra, vives tan feliz en Inglaterra, y un día te encuentras pensando, ¿y por qué no cruzar Inglaterra en bicicleta en vez de estar aquí parado? ¿O andando? Otro día estás haciendo el Camino de Santiago en enero, con 4 grados bajo cero y lloviendo y empiezas a darle vueltas debajo del poncho a la idea de “pues podía estar guapo hacer algo de esto en otro país, y dos o tres veces más largo…”. Y ahí me encontraba yo, que cuanto más hacía, más quería hacer, cuanto más leía, más quería leer y cuanto más viajaba, viajes más apasionantes me pedía el cuerpo. Y aunque estos años he hecho cosas, proyectos o viajes muy interesantes, sería injusto decir lo contrario, honestamente sentía que quedaban demasiadas ilusiones archivadas.

Y de buenas a primeras, sin esperarlo, aparece Laurilla, la personilla que lo cambia todo, la mejor compañera de vida imaginable. Y de pronto, poco a poco todos esos proyectos medio dormidos van cogiendo luz y forma, y los pocos miedos que había se van disipando. Tras un par de años separados por motivos laborales, y tras haberlo madurado y hablado en muchas ocasiones, por fin nos hemos decidido a llevar a cabo este pequeño sueño que teníamos los dos, cada uno a su manera, desde hace mucho tiempo. Partimos con una ilusión enorme, unas ganas bestiales de aprender, algo de nervios que nunca vienen mal a la prudencia, y por supuesto, la penita natural de separarnos una temporadita de una familia tan maravillosa y tantos seres queridos.

Así que, sin pensarlo mucho más, vamos al lío. Si quieres acompañarnos un ratito, eres bienvenido.

Lago Atitlán

Alpes Suizos

Dubrovnik

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  • Ivan Serrano Tineo

    Felicidades por vuestro proyecto!!!
    La vida es vivir las experiencias que llevamos dentro del❤️ ,disfrutarlas y aprender de ellas…
    Mucha suerte en esta nueva etapa que habéis comenzado.

    ??????NAMASTÉ??????

    • Muchas gracias Iván!!!
      La verdad es que hemos empezado con mucha ilusión esta nueva etapa. Iremos contando!!
      Gracias!!
      Namasté!!! 😉