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Relax en Chiang Mai y Pai

Pasando unos días de relax en la bonita Chiang Mai

viernes, 29 enero, 2016
chiang mai-pai

Llegué a la linda Chiang Mai de la manera menos idílica posible, así, “pa tí pa mí”, ahora que no nos escucha nadie, cagándome cada 10 minutos, con un cuadro típico de diarrea del viajero que ni en libros. Todo empezó en Bangkok el día anterior, a eso de las 5.00 de la mañana un fortísimo dolor de estómago me despertó en medio de mi apacible sueño y a partir de ese momento y hasta las 9.00 de la mañana, me lo pasé en continuas idas y venidas de la cama al cuarto de baño (calculo que pude haber hecho unos 3 kilómetros en esas horas, y yo no soy exagerá ni ná, eh?). Teníamos billetes comprados para las 18.00 de la tarde destino Chiang Mai y por nuestras cabezas pasó la opción de cambiar el billete si era posible o simplemente perderlo (400 baths por billete, unos 10 euros) y comprar otro para el día siguiente y quedarnos una noche más hasta que me pusiera mejorcita, porque ¿cómo iba a viajar en esas condiciones?. Pero francamente, fueron las ganas tan grandes que teníamos de salir de Bangkok y el hecho que desde las 9.00 de la mañana “los movimientos sísmicos” de mi estómago parecían haberse calmado lo que nos llevó a tomar la decisión incorrecta, jajaja. Hicimos el check out a las 12.00 de la mañana y a la 13.00 habíamos quedado con Sebas (del curso de yoga en India, que esos días también estaba por allí solucionando temas de visado como nosotros), su  linda novia Gabi (o su “polola”, cómo me gusta esta palabra) y Uwe, un simpatiquísimo chico alemán-sevillano (yo diría que más lo segundo que lo primero) que conocimos la noche anterior cenando. (Pero de todos ellos ya hablaré más detenidamente en su post correspondiente de “viva la gente”). Pues bien, nos fuimos los 5 a comer y yo, nada más terminar la comida empecé a encontrarme realmente mal y, ¡oh no! ya no teníamos habitación donde descansar. Menos mal que Gabi y Sebas me ofrecieron su habitación y fuí a echarme un rato, a ver si mejoraba, pero nada, esa tarde estuve con fiebre y con menos energía que una que no tiene nada de energía, jajaja, ya os podéis hacer una idea. Justo media hora antes de subir al bus tuve que ir al baño “de urgencia”, así que podía intuirse el desastre, se mascaba la tragedia, jejeje. El viaje, que duró 11 horas, fué terrorífico, porque a ver, el bus tenía baño, pero era de esos que están hechos para personas gigantes, no para pequeñas personitas como yo. Vamos, que no llegaba ni de puntillas y entre eso y el movimiento del bus, decidí no usarlo. Así que estuve todo el viaje aguantando el tirón, con retortijones, dolores, escalofríos y calambres. Y para colmo el bus nos dejó en “medio de la nada”, a 7 kilómetros de Chiang Mai, pero eso sí, con varias furgonetas “al acecho” del turista para llevarte hasta la ciudad. Y para más inri, la hora de llegada fué las 5 de la mañana, y digo yo: ¿A nadie se le ha ocurrido cambiar los horarios de este tipo de viajes?. Lo digo porque ya es la tercera vez que nos pasa en este país, que compramos un billete de bus nocturno, sale a eso de las 17.00 o las 18.00 y llega a la fatídica hora de las 5 de la mañana, haciéndose imposible ir en busca de alojamiento puesto que están cerrados, hasta mínimo las 9.00 de la mañana. ¿No sería mucho más razonable que el bus saliera algo más tarde? a eso de las 21.00 de la noche, y así llegaría a una hora mucho más digna para poder desayunar y buscar alojamiento. En fin, aquí lo dejo por si alguien tuviera mano en las agencias tailandesas, jejeje. Menos mal que encontramos una guest house que se había dejado abierta la reja de su patio, donde sirven los desayunos, y ¡milagro! tenía baños, así que allí me quedé unas cuantas horas, entrando y saliendo del baño sin parar, ya mi cuerpo habia dado “rienda suelta”, jajajaja, mientras Mariete daba vueltas a ver si abría alguna guest house. Conclusión: Nunca nunca nunca más viajar ante el mínimo síntoma de lo que sea. Total, no tenemos prisa por llegar a ningún sitio, que más da un día más o un día menos (pero de verdad, que ganitas teníamos de salir de Bangkok, jajaja).

Así que los 2 primeros días en Chiang Mai me los pasé, bueno, nos lo pasamos, metidos en la guest house, la que finalmente encontramos por 400 baths. Se llama Number Nice Guest House y las habitaciones están geniales y como dato importante, tiene agua caliente. ¡Era la primera ducha con agua caliente en meses! la última vez fué en Nepal allá por el mes de noviembre, ¡qué tiempos aquellos los del agua caliente!, jajajaja. Te vas acostumbrando poco a poco, pero francamente, una persona tan extremadamente friolera como yo no termina de acostumbrarse nunca. Lo mejor de todo es “la fiesta” que le hacemos al agua caliente desde entonces. A veces no somos conscientes de todas las comodidades y “lujos diarios” que tenemos en nuestra casa, y creedme, ¡qué afortunados somos!. Cada día lo tengo más claro.

Pues lo que os contaba, los dos primeros días apenas salíamos a comer (yo arrocito blanco con tortilla francesa) a 100 metros de la guesthouse, porque si había una “urgencia”…. ya me entendéis, verdad?. Así que en esos días actualicé un poco el blog, que lo tenía abandonaito perdío. Cuando ya me fuí encontrando mejorcita decidimos cambiar de guest house, justo al lado, a una habitación mucho más baratita, 250 baths, unos 6 euritos. El sitio es chulísimo, The Boss House, con una decoración estilo vintage y muy “retro”, donde puedes encontrar desde televisores antiguos hasta un secador de peluquería, pasando por máquinas de coser antiguas y un sin fín de cositas curiosas. Esta vez el baño era compartido, si bien es verdad que Mario y yo siempre nos quedamos en habitaciones con baño dentro (preferimos pagar una mijita más y estar más cómodos), pero el sitio era tan agradable y los baños estaban tan limpios y tan cerca de la habitación que decidimos quedarnos. Y fué todo un acierto, barato, cama comodísima (a veces las almohadas juegan malas pasadas, jejeje), buen ambiente, buen wifi para poder seguir actualizando el blog y la dueña un encanto, una de las mañanas cuando salíamos a desayunar nos invitó a que comiéramos una sopita con arroz que había hecho, estaba tremenda, de hecho incluso repetimos, y allí desayunamos la mar de a gustito alrededor de un fuego para entrar en calor. ¿entrar en calor en thailandia? ¡Ya te digo! De un día para otro y sin previo aviso las temperaturas se desplomaron de más de 30 grados a unos 11 grados. Y nosotros sin apenas ropa de abrigo (el mes pasado mandamos 6 kilos de ropa de abrigo que ya no necesitaríamos, ¡qué ingenuos!), de hecho nos pusimos en lo alto todo lo que teníamos de mangas largas, incluso para dormir, y aún así, seguía teniendo frío. Tuve que rescatar del final de la mochila mi saco de dormir, que no lo usaba desde el trekking en Nepal.

frio en tailandia

boss house

boss house

boss house

Boss house

Chiang Mai nos enamoró desde el principio, son de esos sitios donde te sientes bien, no sé explicarlo muy bien, te da “buen rollo”, buenas sensaciones. De hecho, por ahora es nuestro sitio preferido en Thailandia, junto al tranquilo poblado de Pai, del que os hablo en un ratito. Como he comentado antes Chiang Mai es un lugar ideal para pasar unos días de relax, descansando de tanto viaje, porque creedme cuando os digo que viajar por largo tiempo puede resultar muy agotador y es necesario darte un respiro, pararte y simplemente descansar. Y Chiang Mai ofrece todo lo necesario para esto. El centro histórico de la ciudad se encuentra dentro de una muralla bien delimitada y se accede a él a través de varias “puertas”. Está lleno de templos, por algún sitio leí que tiene más de 300 templos. Obviamente no podrás visitarlos todos, ni falta que hace. Es suficiente con darte largos paseos e ir descubriendo templos aquí y allá.

templos

templos

templo

templo

templo

templo

arte

 

Podría decirse que no hay nada especial que hacer, basta con perderse entre sus calles, admirar la decoración de tiendas, guest houses, sentarte tranquilamente en uno de los monísmos locales donde puedes degustar un riquísimo green curry , masamam curry, etc,(porque la comida thailandesa sin duda es mucho más que el pad thai), tirarte en el césped del parque a descansar, a tomarte un buen ice coffee o como nosotros, “plantar tu mat en el césped” y hacer una buena sesión de Yoga. Y al finalizar tomarte un riquísimo shake de frutas, que los hay por todos lados. Mario está enganchado a los de coco y yo a los de piña 😉

Chiang Mai

shake

shake

Por la noche la ciudad saca a la calle todos sus “encantos culinarios” en el mercado nocturno que hay cada noche, pero este mercado está fuera de la muralla. Nosotros con el que flipamos fué con el Sunday Night Market, que como su nombre indica es el domigo por la tarde-noche, empieza sobre las 16.00 de la tarde y desde esa hora en adelante la calle Ratchadomnoem y alrededores se llenan de puestos callejeros con comidas ricas y baratitas, pinchitos, huevitos, pad thai, bollería, sushi, seafood y mil cosas más. Pero no todo es comida en el mercado, a ambos lados de la calle interponiéndose entre los puestos callejeros de comida se ponen puestecitos vendiendo de todo un poco, ropa, artículos de recuerdo, bisutería, atrapasueños, etc. Y entre ellos no faltan los famosos masajes, sillones dispuestos en fila donde ofrecen masajes de pies, hombros, cabeza, etc. Mario y yo nos dimos un masajito de pies de media horita por 80 baths (2 euros), a mí me encantó porque la chica que me lo dió lo hizo genial, pero a Mario el pobre le tocó un chico que tenía muy poquitas ganas de dar el masaje, y no le hizo casi nada. Habrá que repetir, no por nada,eh? más que nada para que Mario no se quede con esa “mala sensación” y disfrute en condiciones de un buen masaje thailandes. 😉

sunday night market

market

market

market

market

market

Otra cosa interesante que puedes hacer en Chiang Mai son cursos. Los hay de cocina thailandesa, la oferta es amplia y por tan solo 700 baths te enseñan a preparar en una mañana o en una tarde 5 deliciosos platos tailandeses. Nosotros no lo hicimos, pero no descartamos hacerlo. Y aquí se encuentran las mejores escuelas y centros para aprender a hacer masaje tradicional tailandés, es un curso intensivo de 2 duras semanas de estudio, y aquí estamos dándole “vueltas al coco” a ver si lo hacemos o no, obviamente se sale de nuestro presupuesto diario, jajaja, pero también se salía el curso de Yoga en India, no sé, yo lo veo como oportunidades de aprender cositas nuevas. ¿Que nos aconsejáis? ¡Lo hacemos o no! 🙂

Desde Chiang Mai puedes visitar distintos sitios del Norte del país, a tan sólo 3 horas en minivan (150 baths) se encuentra Pai, un poblado hippie lleno de tiendas y bares que dan muy buen rollo, puede ser algo turístico, para que decir lo contrario, pero es un sitio “hecho con gusto” donde se respira buen ambiente por todos lados. Para llegar allí hay que “sufrir” las 762 curvas que tiene la carretera 1095, el trayecto puede resultar algo mareante, de hecho una de nuestras compis de viaje terminó vomitando, pero es que nuestro conductor era un poquito kamikaze. La mayoría de locales en Pai está concentrado en 2 calles principales, pero de ellas hay calles laterales donde no faltan sitios con encanto para quedarte a dormir, la oferta es amplia y hay para todos los bolsillos, desde habitaciones por 200 baths hasta resorts algo más caros. Nosotros encontramos uno, 2001 guest house, en una calle lateral pero en “tol meollo”, por solo 300 baths con baño dentro. Está en una ubicación perfecta para salir cada tarde-noche a pasear por el mercado nocturno que ponen todos los días, y ponernos hasta arriba de cositas ricas y poder disfrutar de una buena cerve bien fresquita. ¡Como nos gusta comer! jajajaja.

pai

Pai

pai

mercado

mercado

chang

 

Hay varias agencias encargadas de ofrecerte varios tours por la zona, entre ellos la típica visita al poblado de “las mujeres jirafas”, que no parece tener mucho éxito últimamente, y es que es cada vez más conocido el negocio que se esconde tras estas visitas, nosotros en ningún momento pensábamos hacerlo. También se ofrecen circuitos de una mañana por 500 baths a los principales reclamos turísticos de la zona. Nosotros nos quedamos un poco con “el cante” de las cosas interesantes que ver y decidimos hacerlo por nuestra cuenta. ¿Cómo? Imagino que a estas alturas del viaje ya os lo podréis imaginar, ¡caminando!. En Pai es muy raro ver a un turista o viajero andando, jajajaja, la mayoría se alquilan una moto, y bueno, está bien, es una buena opción para conocer los alrededores, pero si lo más llamativo que hay que ver se encuentra a unos 8-9 kilómetros para mí la mejor opción es “echar a andar”. Así fué como hicimos un día el recorrido hasta el Cañón de Pai, una caminata de unos 18 kilómetros entre ida y vuelta. El camino se hace por carreteras secundarias sin apenas tráfico y es un camino muy agradable entre arrozales y pequeñas montañas. El cañón es algo singular, como el cañón del colorado pero en miniatura, jejeje. Con zonas un pelín peligrosas y expuestas a mi parecer, y sin ninguna medida de seguridad. Desconozco si alguna vez alguna persona ha tenido un accidente, esperemos que no.

camino

cañón de pai

cañon de pai

cañon de pai

cañon de pai

 

 

El recorrido del día siguiente fué también por carretera rodeada de arrozales, hasta el pueblo chino, a unos 5 kilómetros de Pai. El pueblo chino en sí no nos gustó mucho, la verdad, parecía más bien un escenario de película y todo demasiado turístico, sólo había tiendas y actividades “absurdas” para el turista. Vamos, que fué llegar y en 10 minutos estábamos de nuevo en el camino de vuelta deseando llegar a Pai para comer, mmmmm.

arte

pueblo chino

pueblo chino

pueblo chino

Otra cosa que hacer en Pai es caminar (o ir en moto para los flojísimos) hasta el templo Wat  Pra That Mae Yen, que se encuentra en lo alto de una colina, con un gran Buda blanco. Las vistas desde allí son muy bonitas y especialmente recomendable ir al atardecer y ver como el sol se esconde entre las colinas. Eso sí, prepárate para subir un buen número de escalones.

 

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Y hasta aquí este post. Espero que te haya gustado y que te animes a visitar esta parte del país si alguna vez vienes por Thailandia.

A nosotros en un par de días nos espera un viaje en bus de 7 horas por delante hasta Mae Sot, donde conoceremos el proyecto de Colabora Birmania y donde haremos las revisiones dentales a un buen puñado de niños, pero eso ya os lo cuento con todo detalle en el siguiente post, ok?

Muchos besitos a todos y gracias por “leerme” 😉

 

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