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Retiro de meditación Vipassana.

conociendo la meditación Vipassana

viernes, 3 junio, 2016
meditación

Una de las preguntas que me hacen con más frecuencia a la vuelta del viaje es sobre el retiro de meditación Vipassana  de once días que hicimos en Pokhara, Nepal. ¿Y cómo pudiste estar once días sin hablar?, ¿Y no pasabas hambre?, ¿Y podías “dejar la mente en blanco”?, etc. Con este post trataré de explicar en qué consiste este tipo de meditación y os contaré mi experiencia personal durante esos 11 días. Ojalá al terminar de leerlo te apetezca empezar a practicar la meditación, incluirla en tu día a día y así beneficiarte de todos sus beneficios, valga la redundancia.  Allá vamos!  😉

DEFINICIÓN DE VIPASSANA: Es una de las técnicas de meditación más antiguas de la India. Se enseñaba en la India hace más de 2500 años como una cura universal para problemas universales, es decir, como un arte, el Arte de Vivir. Vipassana significa “ver las cosas tal como son”. Esta técnica no sectaria tiene por objetivos la total erradicación de las impurezas mentales, y la resultante felicidad suprema de la completa liberación. Vipassana es un sendero de auto-transformación mediante la auto-observación. Se concentra en la profunda interconexión entre mente y cuerpo. Esta es la definición que puedes leer en esta web , que te recomiendo encarecidamente que leas si te interesa el tema, donde puedes informarte más detenidamente sobre las características del curso de meditación, lugares donde puedes hacerlo, preguntas frecuentes, etc.

La meditación Vipassana es lo que se conoce en Occidente como mindfulness o atención plena. Esta técnica de meditación comienza observando la respiración y continúa con la observación de pensamientos y emociones de forma consciente, centrándonos en el momento presente, en el “aquí y ahora”.

Aquí os dejo los horarios de lo que era nuestro día a día durante el retiro de meditación (11 días):

.4.00 am: Suena la “lejana campana”, nuestro particular despertador.

.4.30-6.30 am: Meditación en el Dhamma Hall.

.6.30: Desayuno. Que hacíamos frente a una pared, sin ver a nadie.

.6.30-8.00 am: Descanso, que la mayoría aprovechábamos para dormir un ratito, hacer la colada o caminar un rato por el reducido espacio que teníamos para hacerlo!!. Os diré que al entrar te quitan móvil, libretas, libros, etc, así que no puedes leer, ni escribir y por supuesto no puedes comunicarte con nadie, ni del exterior ni del interior (salvo que tengas algún problema, obviamente).

.8.00-9.00 am: Meditación en grupo.

.9.00-11.00 am: Meditación en hall o en habitación (según indicaciones).

.11.00-13.00: Almuerzo y descanso. A las 12.00 am podías reunirte con el profesor para resolver dudas.

.13.00-15.30 pm: Meditación en hall.

.15.30-17.00 pm: Meditación, con un descanso de 5 minutos.

.17.00-18.00 pm: Merienda (un puñadito de cereales y una manzana pequeñita) y descanso.

.18.00-19.00 pm: Meditación en grupo.

.19.00-20.30 pm: Discurso de Goenka donde se explica la técnica y se cuentan algunas historias curiosas.

.20.30-21.00 pm: Meditación en grupo.

.21.30 pm: “Luces apagadas”, a dormir!!.

Estos horarios eran los que teníamos que cumplir a diario. Mario en “la parte de hombres” y yo en la “parte de mujeres”, ambos compartíamos habitación con un compi, con quien no podíamos ni hablar ni mantener contacto visual, ni con el/la compi ni con nadie. Aunque “hacíamos vida” en distintas partes del centro, las meditaciones eran en grupo en una sala, los hombres a un lado de la habitación y las mujeres a otro. Y, no os voy a engañar, de vez en cuando le dirigía miradas a Mario acompañadas de una sonrisita, jejeje, y él tímidamente me respondía con otra. ¡Madre mía, cuánta rebeldía! jajajaja. 😉

Meditación

.Día 1: El primer día llegamos a las 11.30, tuvimos que rellenar algunos formularios, entregar pasaportes, móviles, libros, etc. Hasta las 17.00 estamos todos juntos, hombres y mujeres, charlando. Es aquí donde conocemos a Angelillo y Diana, dos de los componentes de viva la gente en Nepal. Las primeras impresiones son muy buenas, el sitio es espectacular, con unas vistas de los Himalayas reflejadas en el Lago increíbles. A las 17.00 nos dan la comida, ya separados. Tras la comida nos reúnen a todos, hombres y mujeres, en el “dinning” de los hombres, allí nos dan una breve explicación acerca del retiro y nos asignan los “asientos” (cojines sobre los que meditaremos durante once horas diarias once días consecutivos). A las 20.00 pm comienza la primera meditación hasta las 21.00 pm, cuando da comienzo ya “por derecho” el retiro en sí y el “noble silencio”.

Entre la breve explicación nos dan unas normas que debemos seguir durante todo el retiro, se trata de seguir los 5 “preceptos de moralidad”, que constituyen el código ético del Budismo. Son indicadores para vivir en paz, con los demás y con uno mismo.

– No matar ni hacer daño a ningún ser vivo.

-No tomar lo que no se nos ha dado(no robar).

-No consumir sustancias que alteren la consciencia(drogas y/o alcohol).

-No mentir.

-No tener actividad sexual dañina.

.Días 1-3: Durante estos 3 primeros días se practica ANAPAMA: Técnica centrada sólo en la respiración. El primer día hay que observar cómo el aire entra y sale. El segundo día hay que notar cómo el aire toca las paredes de la nariz al entrar y salir. El tercer día hay que centrarse en el área pequeña entre la nariz y el labio superior y observar las sensaciones (cosquilleo, picor, etc).

.Día 4: Se empieza con los días de VIPASSANA propiamente dicho. Durante este día se explica la técnica y se practica Vipassana la última hora de la tarde. En las horas de Vipassana se practica  ADDHITANA o”fuerte determinación”, durante estas horas hay que intentar no cambiar de postura, en todo caso sólo movimientos lentos y suaves, y no abrir los ojos.

.Día 5: Empezamos a sentir las sensaciones de forma ecuánime, sin reaccionar ante ellas. Esto quiere decir que si hay alguna parte del cuerpo que nos pique, por ejemplo, debemos intentar no rascarnos. Pondremos la atención en esas sensaciones “recorriendo” todo el cuerpo de arriba abajo, desde la cabeza a los pies, haciendo un “barrido” muy exhaustivo, coronilla, cuero cabelludo, cara, hombro, brazo, codo, antebrazo, muñeca y mano derecha, todo el brazo izquierdo, cuello, pecho, abdomen, nuca, espalda alta, muslo, rodilla, gemelo, tobillo y pie derecho y toda la pierna izquierda.

.Día 6: Continuamos sintiendo las sensaciones de arriba abajo, y de abajo arriba. De la cabeza a los pies y de los pies a la cabeza.

.Día 7: Hay que intentar sentir el máximo de sensaciones pero esta vez de forma simultánea y simétricamente.

.Día 8: Continuamos “barriendo” el cuerpo de arriba abajo y de abajo arriba tratando esta vez de separar y distinguir las sensaciones más evidentes o “gruesas” de las más leves o sutiles.

.Día 9: Tenemos que intentar sentir lo que denominaban un “flujo libre de sensaciones”, pero sólo desde arriba hacia abajo.

.Día 10: Sentir el “flujo libre de sensaciones” en ambas direcciones. Este día a las 11.00 de la mañana se rompe el “noble silencio” y se practican los últimos 3 vipassanas del curso.

Aquí os dejo una foto con nuestro profe del curso/retiro y con nuestro amigo Angel!!! justo en el momento exacto en el que pudimos hablar de nuevo, jajaja.

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En esto consiste básicamente un retiro o curso de meditación Vipassana. Ahora os voy a contar un poco cómo lo viví yo!!. Contra todo pronóstico os diré que precisamente el no poder hablar durante 11 días no supuso absolutamente ningún problema. Sí, lo sé, más de uno/a que estará leyendo esto seguramente no dé crédito, jajaja, pero así fué, es más, incluso os aseguro que fué con la parte que más cómoda me sentía.

Pero no os voy a mentir, cada día había un momento en el que pensaba “que hago yo aquí metida”!!!!, siempre aparecía ese momento en el que me entraban unas ganas locas de coger mis escasas pertenencias de mi habitación y largarme. Me resultaba duro, durísimo, el estar 11 horas sentada con las piernas cruzadas meditando. Incluso he llegado a llorar de dolor durante esas horas de meditación. Dolor en la espalda que se convirtió en una contractura enorme y que me acompañaría 4 meses más durante el viaje!!. Obviamente no todas las horas de meditación fueron “efectivas”, había muchos momentos en los que ya me era imposible centrarme en la respiración, en las sensaciones y demás, y me “entretenía” pensando en el viaje, en los planes y proyectos que teníamos, en las ganas que tenía de saber cómo estaba Mario viviendo esta experiencia, pensando en mi familia, en Cádiz, etc, en fin, lo que viene siendo “quedarse pescando” literalmente, jajajaja. Y es que 11 horas al día de meditación no son ninguna tontería!

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¿Qué se aprende con esta experiencia? ¿Qué te aporta? ¿Lo recomendaría?. Voy por partes. Después de tantas horas de meditación se aprende a poner en práctica la ecuanimidad en todos los aspectos de la vida, basándonos en el concepto de anitya o impermanencia, según el Budismo todo se encuentra en un estado de cambio permanente. ¿Y que significa esto?. Pues que todo lo que ocurre, sea bueno o menos bueno, es impermanente y que nada dura para siempre, todo cambia!! Algo tan sencillo (y difícil al mismo tiempo) como “no aferrarse” ni a lo bueno ni a lo malo. Ser ecuánimes es ser capaz de disfrutar de las cosas buenas que te pasen pero sin “recrearte” más de la cuenta en ello, de igual modo que haríamos con las cosas “menos buenas” que te pasen, sabiendo que todo va a pasar.

Francamente la experiencia puede resultar bastante dura, y no es por no hablar, tampoco por comer pocas veces y hacerlo de frente a una pared, ni siquiera por estar incomunicado en medio de la montaña, la dureza de estos intensos días está en la cantidad de horas que hay que estar en una postura a la que en el mundo occidental no estamos acostumbrados. Entonces, lo recomedaría? si o no? Pues la verdad es que al principio decía que no, pero ahora, pasado el tiempo y viendo los beneficios que yo personalmente he notado, creo que sí lo recomendaría. Después de esta experiencia he aprendido a ver las cosas de otra forma, no sé, igual son cosas sutiles, pero que yo he notado considerablemente. Situaciones que a priori me podrían resultar muy molestas o incómodas, “de repente” se tornan experiencias de las que aprendes mucho.

Y sin duda una de las cosas más bonitas después de 11 días sin hablar fue “nuestro reencuentro”. Cuando salimos del retiro, fuimos con todos los compañeros en bus hasta Pokhara, pero Mario y yo nos bajamos un poco antes, nos apetecía andar (unos 12 kilómetros) mientras compartíamos nuestra experiencia, y fué justo en ese paseo donde los 2 llegamos a la conclusión de que sí, que de allí nos íbamos a India a hacer el curso de profesores de Yoga. Fue curioso y bonito comprobar como muchas conclusiones que habíamos sacado coincidían. Y aquí estamos, ya de vuelta, preparando (y cocinando) un taller de Yoga que daremos mañana, intentando darle forma a uno de nuestros proyectos personales. Ya os iremos contando!!

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Muchas gracias a todos por estar!

Besitos.

 

 

 

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